Voluntarios Restauran el Centro Cultural de la Raza


Created: 18 October, 2018
Last update: 27 July, 2022

Por Mario A. Cortez

Mario A. Cortez | La Prensa San Diego

Evan Apodaca, artista y cineasta local, pasó la tarde del domingo pasado haciendo mejoras a estructuras de tablaroca y pedestales de museo junto a otros voluntarios, todos trabajando para regresarle la vida a una central para la expresión chicana y latina de San Diego.

“Estamos arreglando los muros de la galería, reorganizando la galería, creando un taller — osea, formulando como se va a ver— y moviendo la iluminación”, dijo. “Ha sido genial”.

A través de una serie de eventos denominados La Limpia del Corazón, el Centro Cultural de la Raza del Parque Balboa lentamente ha estado recibiendo una muy necesitada “manita de gato” en un esfuerzo para atraer de nuevo programación regular y actividades.

Las sesiones de mejoras por voluntarios son encabezadas por el recién reformado Comité de Artes, el cual gestiona el centro. Apodaca es miembro de este comité y mientras dice que el organismo está en su infancia, ya hay procedimientos de operación y se ha tomado por completo la administración de la operaciones del centro.

“El comité ha existido en el pasado, pero somos un nuevo grupo de gente que quiere revigorizar el centro”, dijo.

El Centro Cultural de la Raza se fundó en 1971, cuando miembros de la comunidad chicana exigieron al ayuntamiento de San Diego abrir un espacio para albergar eventos culturalmente relevantes para sus comunidades. La ciudad entregó un tanque de agua abandonado, el cual ha sido el sitio del centro desde entonces.

Históricamente operado por voluntarios, este espacio se ha descuidado por una combinación de negligencia, conflictos entre previos administradores y malos tratos financieros por grupos previamente a cargo.

La reunión del domingo pasado fue la segunda de su tipo. La primera limpia se realizó el 22 de septiembre — el equinoccio de otoño — para simbólicamente traer una renovación el mismo día que las temporadas cambian.

“Porque somos gente creativa, decidimos que queríamos iniciar este proyecto de una forma creativa y bella; queríamos hacer una limpia espiritual con música y comida y que fuera un evento divertido, algo no tan tedioso”, dijo María Ríos-Mathioudakis, quien está involucrada con actividades del comité.

“Nuestra meta también era traer nueva gente y a mayores quienes no han estado alrededor del centro por un tiempo con la idea de que esta sea una limpia espiritual al igual que una limpieza literal”, agregó Apodaca.

Mientras progresan los eventos, voluntarios y el comité buscan seguir identificando mejoras, crear presupuestos y reunir a más voluntarios para restaurar las inmediaciones.

“Con un espacio tan grande tienes muchos proyectos pequeños y si una o dos personas las realizan puede ser demasiado”, Ríos-Mathioudakis dijo. “Así que tener a un grupo de personas hace esto más manejable”.

Lora, una estudiante de preparatoria presente en la segunda limpia, ayudó a pintar y acomodar piezas cerámicas almacenadas en el centro. Ella no conocía mucho del espacio hasta hace poco y decidió ayudar para conectar con su historia.

“Creo que es bonito remodelar y dar algo a la cultura y a este espacio sagrado para todxs lxs chicanxs”, dijo. “Venir e involucrarse siento que puede reunir a las personas y unirnos y eso es importante”.

Andrés Ríos-Mathioudakis movió y reemplazo artículos de iluminación que tienen más de 30 años para ejor acoplarse al nuevo acomodo de planta. Mientras retiraba cableado y lámparas, pensó sobre la diferencia que hacía.

“Mi labor va a ayudar a este espacio por los próximos 20 o 30 años, quizá más, y en ese sentido me emociona esto”, afirmó.